Entre 2021 y 2025 México recibió más anuncios de inversión industrial directa que en cualquier período comparable de las últimas tres décadas. El Bajío — Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí — se convirtió en el epicentro: parques industriales nuevos, expansiones multimillonarias de automotrices, plantas farmacéuticas, centros logísticos, data centers. El nearshoring funcionó.
Pero hubo una conversación que faltó hacer a tiempo: el Bajío no tenía la capacidad eléctrica para absorber esa inversión a esa velocidad. La red eléctrica regional fue planeada para crecimiento gradual, no para el shock de demanda que llegó. El resultado: parques saturados, factibilidades condicionadas, ampliaciones CFE con plazos de 24-36 meses, y empresas que descubrieron tarde que su expansión enfrentaba un cuello de botella eléctrico no anunciado en ningún flyer comercial.
Este artículo describe el problema, qué está pasando en los cuatro estados del Bajío, y qué estrategias usan los proyectos que están blindando su expansión.
El gap entre inversión anunciada y capacidad disponible
Tres factores generaron el desfase:
- Velocidad de la inversión: los anuncios de nearshoring se concretaron en plazos de 12-24 meses, contra ciclos típicos de planeación eléctrica de 5-10 años.
- Concentración geográfica: la mayoría de los proyectos se localizó en pocos polos (Querétaro corredor aeroportuario, Guanajuato León-Silao, Aguascalientes corredor industrial, SLP zona Villa de Reyes), saturando nodos específicos.
- Demanda intensiva en electricidad: automotriz electrificada, semiconductores, data centers — sectores con consumo eléctrico por hectárea mucho mayor que la manufactura tradicional que el Bajío conocía.
La conclusión: zonas que en 2020 tenían capacidad disponible amplia, hoy operan al límite. Y como las ampliaciones CFE tardan años, el cuello de botella va a persistir hasta 2027-2029.
Querétaro
El estado con mayor presión eléctrica del Bajío en 2026. La concentración de proyectos industriales y data centers en el corredor aeroportuario y El Marqués ha llevado los principales nodos de la red a operación cercana al máximo técnico.
- Nuevas factibilidades para proyectos mayores a 5 MW: con frecuencia condicionadas
- Plazo típico de obra específica con CFE: 24-30 meses
- Alternativas: zonas norte del estado (San Juan del Río, Tequisquiapan) con mejor disponibilidad
Guanajuato
Polo histórico automotriz que ha visto saturación particularmente en el corredor León-Silao-Irapuato. Las plantas existentes generaron base de demanda alta; las nuevas presionan el sistema regional.
- Corredor León-Silao: capacidad para nuevos >8 MW prácticamente agotada en parques principales
- Irapuato y Celaya: capacidad fragmentada, mejor para expansiones que para greenfield
- Alternativas: zonas Salamanca-Salvatierra, Apaseo el Grande con mejor disponibilidad
Aguascalientes
Estado con desarrollo industrial concentrado en pocos polos, lo que magnifica el impacto de cada nueva demanda. La capacidad disponible se está consumiendo rápidamente.
- Parque Industrial San Francisco: capacidad disponible reducida significativamente desde 2023
- Corredor sur (Jesús María): mejor disponibilidad para nuevos proyectos
- Plazos de factibilidad: incremento notable en los últimos 18 meses
San Luis Potosí
El estado con mejor balance disponibilidad-conectividad del Bajío en 2026. La infraestructura de transmisión recibió inversión durante 2018-2023, y aunque el crecimiento se aceleró, los nodos principales todavía tienen margen.
- Villa de Reyes: capacidad disponible amplia para automotriz y manufactura
- Soledad de Graciano Sánchez: zona madura con capacidad fragmentada
- Eje SLP-Querétaro: corredor con buena capacidad y conectividad logística
SLP es la ventana de oportunidad actual del Bajío para greenfield mayor a 10 MW, pero la ventana se va a cerrar a medida que la inversión se desplace ahí desde Querétaro y Guanajuato saturados.
Los flyers de los parques industriales y los pitches de los gobiernos estatales no son la fuente de verdad sobre capacidad eléctrica. La fuente de verdad es el oficio de factibilidad de CFE para tu punto y tu demanda específica. Pedirlo antes de cerrar terreno es el paso que separa una expansión exitosa de un proyecto que se retrasa 2 años.
Casos: qué pasó cuando llegaron grandes plantas sin pre-validación
Patrón A — Planta automotriz que cerró terreno en 2023 en zona aparentemente disponible, descubrió en 2024 que la factibilidad requería ampliación CFE de 28 meses. Resultado: arranque pospuesto a 2027, pérdida de contratos con OEM.
Patrón B — Centro de distribución refrigerado que firmó renta a largo plazo en parque industrial saturado, descubrió que la demanda contratada disponible cubría solo el 60% de la operación planeada. Resultado: inversión adicional en eficiencia + generación de respaldo no presupuestada.
Patrón C — Expansión de planta existente que asumió que CFE ampliaría capacidad sin trámite formal, descubrió que la fase 2 requería nuevo proceso completo. Resultado: retraso de 18 meses en arranque de fase 2.
Los tres patrones comparten una causa: no pre-validar capacidad eléctrica antes de comprometer capital o cronograma.
Estrategias para blindar la expansión en el Bajío
1 · Pre-validación antes de cerrar terreno
Solicitar evaluación de capacidad disponible en hasta 5 sitios candidatos antes de firmar oferta inmobiliaria. Esto se hace en 6-12 semanas y cuesta una fracción mínima del CAPEX total. Identifica qué sitios tienen factibilidad real vs aparente.
2 · Diversificación regional
Para empresas con varias plantas, no concentrar todo el crecimiento en un solo polo saturado. Distribuir entre Querétaro (para operaciones que ya tienen capacidad asignada), SLP (para nuevos greenfield), y otros estados según el caso.
3 · Generación en sitio como parte del diseño inicial
Incluir generación en sitio (PPA solar, cogeneración a gas) desde el diseño inicial reduce la demanda solicitada a CFE y, en muchos casos, hace innecesaria la ampliación. Reduce plazos en 12-18 meses.
4 · Subestación propia con interconexión en alta tensión
Para proyectos mayores a 15 MW, considerar subestación particular conectada en alta tensión en lugar de esperar ampliación CFE. Da control sobre cronograma y desbloquea capacidad.
5 · Anticipar lead times globales
Si la estrategia incluye subestación propia, los pedidos de transformadores principales deben hacerse 12-18 meses antes de la fecha de energización deseada. El mercado global de equipo de alta tensión está saturado.
El cuello de botella ya no es sorpresa — es información
Hace cinco años, descubrir que una expansión industrial en México tenía problema eléctrico era un hallazgo desagradable pero excepcional. Hoy es la norma. Las empresas que están ganando el ciclo del nearshoring son las que han internalizado este hecho y diseñan sus expansiones tratando la capacidad eléctrica como variable crítica desde el día uno — no como detalle a resolver después.
El Bajío sigue siendo competitivo. Pero competitividad ya no significa "cualquier terreno funciona". Significa elegir bien, anticipar bien, y blindar bien.
El nearshoring trajo crecimiento; lo que no trajo fue infraestructura eléctrica equivalente. Esa es la realidad operativa de 2026 en el Bajío, y va a serlo por varios años más. Las empresas que reconozcan esto y diseñen sus expansiones con esa información en la mesa son las que van a llegar a tiempo al mercado.