El corporativo ya fijó la fecha de arranque: la línea nueva entra en producción el primer trimestre del próximo año, el equipo de proceso está pedido y el cliente final tiene compromisos de entrega. En la junta de proyecto todo el cronograma luce bajo control, salvo una barra que nadie sabe dimensionar con certeza: la del suministro eléctrico de CFE. Y esa barra, casi siempre, es el camino crítico de todo el proyecto.
La pregunta que llega entonces es directa: "¿cuánto tarda esto?" La respuesta honesta —la única que sirve para planear— no es un número único, sino un rango por etapa y una lista clara de qué lo puede alargar. Este artículo recorre el trámite de factibilidad ante Comisión Federal de Electricidad etapa por etapa, con los rangos de duración que observamos en la práctica en 2026, qué dispara los retrasos y cómo se comprime el cronograma. No son plazos garantizados por CFE; son referencias para que tu junta de proyecto deje de planear a ciegas.
CFE no publica plazos comprometidos para la factibilidad de cargas industriales, y por una buena razón: el tiempo real depende de la zona, del nivel de tensión, de si tu carga obliga a obras de refuerzo y hasta de la carga de trabajo de la oficina regional ese mes. Cualquiera que te prometa una fecha exacta de CFE está adivinando. Lo que sí se puede hacer es planear con rangos típicos y atacar las variables que mueven la barra hacia el extremo largo.
Por qué no existe un plazo único de CFE
Como vimos en nuestra guía del trámite de factibilidad del AID a la interconexión, del primer oficio al contrato firmado el rango realista va de 8 a 24 meses, y eso solo si no hay sorpresas. Ese abanico tan amplio no es vaguedad: refleja que dos proyectos idénticos en papel pueden recorrer caminos muy distintos según cuatro variables.
- La zona. Una oficina regional con red holgada y poca cola de obra resuelve en semanas lo que en una zona saturada del Bajío o del noreste tarda meses.
- El nivel de tensión y la magnitud de la carga. Una carga pequeña en media tensión vive en otro mundo de tiempos que una subestación particular en alta tensión.
- Si se requieren obras de refuerzo. Esta es la que más mueve la aguja. Un proyecto que entra en un punto con capacidad disponible es radicalmente más rápido que uno que obliga a ampliar una subestación CFE.
- La calidad del expediente y de la ingeniería. Documentación impecable y un estudio bien hecho avanzan; un paquete con inconsistencias rebota y suma semanas en cada vuelta.
Por eso un cronograma serio no pone un número, sino un rango con su escenario. A continuación, etapa por etapa.
Etapa 1 · Preparación y solicitud de factibilidad
El reloj de CFE empieza a correr cuando ingresas un paquete completo y correcto en la oficina regional de CFE Distribución. Pero antes de ese día hay un trabajo interno que rara vez se calendariza y que termina alargando todo: reunir y poner en orden la documentación, y —sobre todo— dimensionar bien la carga.
El paquete inicial incluye la carta de solicitud del representante legal, los datos del predio (coordenadas, plano catastral, escrituras o contrato de arrendamiento), la demanda estimada en kW y kVA con su perfil de carga y factor de potencia, el giro industrial y el cronograma con fecha objetivo de energización.
En la práctica, la preparación interna del cliente toma del orden de 2 a 6 semanas cuando los documentos del predio están al día y la ingeniería de carga ya existe; se estira fácil a varios meses cuando hay que regularizar escrituras, esperar planos o, peor, todavía no se sabe con precisión cuánta demanda pedirá la planta. Vale la pena tratar esta etapa como parte del proyecto, no como un trámite de último minuto, porque es la única cuyo tiempo controlas casi por completo.
Etapa 2 · Respuesta de CFE y emisión del oficio de factibilidad
Una vez ingresado el paquete, CFE evalúa si hay capacidad en el punto solicitado y regresa el oficio de factibilidad con una de tres respuestas: factible (hay capacidad), factible condicionado (hay capacidad pero con obra adicional) o no factible (sin capacidad ni ruta clara de ampliación en plazo razonable). Cómo se interpreta cada campo de ese documento lo desglosamos en cómo leer un oficio de factibilidad CFE.
El tiempo de respuesta del oficio inicial se ubica típicamente entre 4 y 12 semanas. La parte baja del rango corresponde a cargas modestas en zonas con holgura; la alta, a casos que requieren más análisis o que caen en oficinas con mucha carga de trabajo. Conviene tener presente que este rango asume que el expediente entró correcto: un rechazo por documentación incompleta no "pausa" el reloj, lo reinicia, y cada vuelta cuesta del orden de 2 a 4 semanas.
Aquí termina la parte del trámite que muchos asumen que es "todo el trámite". En realidad, si el oficio regresa condicionado, apenas empieza la fase que define el cronograma de verdad.
Etapa 3 · AID y estudios de impacto (lo que más alarga)
Si el oficio es factible condicionado, CFE solicita un Análisis de Impacto y Diseño (AID): un estudio técnico, hecho por una unidad de ingeniería autorizada, que evalúa cómo tu nueva carga afecta la red existente y dimensiona la obra necesaria —ampliación de subestación, líneas, protecciones, medición—. Qué contiene y cuándo CFE lo exige lo tratamos a fondo en el artículo sobre el AID (Análisis de Impacto y Diseño).
El AID toma típicamente entre 6 y 16 semanas, contando la elaboración del estudio y su revisión por CFE. Pero el número de calendario engaña, porque esta etapa es la que más se desliza por una razón doble:
- La calidad de la ingeniería. Un AID elaborado por un equipo sin historial regional recibe observaciones múltiples, y cada ronda de observación-corrección-re-revisión agrega semanas. Un AID bien hecho a la primera puede quedar cerca de las 6 semanas; uno con tres rondas de observaciones se va al doble o más.
- Lo que el AID revela. Si el estudio concluye que se necesitan obras de refuerzo, no solo se sumó el tiempo del estudio: se abrió una etapa nueva (la siguiente) que puede ser la más larga de todas.
Dicho de otro modo: el AID es a la vez un costo de tiempo en sí mismo y el punto donde el proyecto descubre cuánto tiempo adicional le espera. Por eso un AID barato hecho por ingeniería sin experiencia suele ser, al final, el más caro en meses perdidos.
Etapa 4 · Definición de obras de refuerzo (si el AID las exige)
Cuando el AID determina que la red no aguanta tu carga tal como está, entra la etapa que separa los proyectos de 8 meses de los de 24. Hablamos de obras de refuerzo: ampliar una subestación CFE, reforzar un alimentador, tender línea adicional o instalar equipo de mayor capacidad.
Aquí el tiempo deja de depender solo de ti y de la ingeniería, y empieza a depender de la programación de CFE y de la disponibilidad de equipo. Si la obra de refuerzo la ejecuta o la coordina CFE, entra en cola con el resto de las obras de la zona, y ese deslizamiento puede ser del orden de 6 a 12 meses adicionales, a veces más en zonas saturadas. No es un plazo que se negocie con seguimiento; es un tema de planeación de la red regional.
A esto se suma que las obras de refuerzo suelen requerir equipo de largo plazo de entrega —transformadores de potencia, tableros de media tensión, interruptores— cuyos tiempos de fabricación y entrega se han mantenido extendidos. Cuando el refuerzo lo dispara el AID, lo inteligente es no esperar a tener todo aprobado para empezar a cotizar y reservar ese equipo, punto al que volvemos al hablar de cómo comprimir el cronograma.
El otro lado de la moneda es que, gestionada con experiencia, esta etapa habilita capacidad de gran escala. En un proyecto del noreste de México, M2 Energy condujo los estudios de impacto ante CENACE bajo el Criterio CONE-16 del Código de Red y obtuvo +15 MW de demanda incremental aprobada por CENACE, con la ampliación que dejó el centro de carga en más de 26 MW; el recorrido está en este caso de ampliación de subestación 115/13.8 kV.
Etapa 5 · Carta de aprobación y firma del contrato de interconexión
Aprobado el AID, CFE emite la carta de aprobación que cuantifica costos, plazos y condiciones, y con ella se firma el contrato de interconexión, el documento que vincula formalmente al cliente con CFE y habilita el inicio de obra. En tiempo, esta fase administrativa suele ubicarse entre 4 y 12 semanas, dependiendo de cuánto tarde la revisión legal interna del cliente y la negociación de condiciones.
Es una etapa de calendario relativamente acotado, pero conviene no apresurarla: antes de firmar vale la pena revisar con un abogado regulatorio las cláusulas de penalización por retraso en obra, las condiciones de medición y facturación y las obligaciones cruzadas en caso de falla. Una semana de revisión jurídica aquí evita disputas de meses después.
Etapa 6 · Ingeniería, procura y obra del lado del usuario
En paralelo —o a continuación, según cómo se haya planeado— corre toda la obra que es responsabilidad del usuario: ingeniería de detalle, procura de equipo, construcción de la subestación particular, acometida, tableros y protecciones de tu lado del punto de interconexión.
Esta es, junto con las obras de refuerzo de CFE, la etapa más variable. Una interconexión simple en media tensión puede resolverse en 4 a 6 meses; una subestación particular conectada en alta tensión puede tomar 18 a 24 meses. El factor dominante casi siempre es el mismo: la procura de equipo de largo plazo de entrega. Un transformador de potencia o un tablero de media tensión pueden tener plazos de fabricación y entrega de varios meses, y si la procura arranca tarde, se convierte en el cuello de botella aunque todo lo demás esté listo.
Etapa 7 · Pruebas, medición y energización
Con la obra terminada vienen las pruebas de la instalación, la coordinación de protecciones, la instalación y verificación del sistema de medición y, finalmente, la energización en conjunto con CFE. Esta etapa de cierre suele tomar del orden de 2 a 6 semanas, dependiendo de la agenda de pruebas y de que no aparezcan observaciones de última hora en la inspección.
La energización es el día que importa para el negocio: a partir de ahí la demanda contratada está disponible y el medidor empieza a registrar consumo facturable. Es también, conviene decirlo, la etapa donde un detalle pendiente —un protocolo de prueba mal documentado, un ajuste de protección sin validar— puede regresar todo el cronograma unas semanas justo en la recta final.
Tabla resumen: etapas, rangos y qué las alarga
Esta tabla concentra los rangos típicos observados en la práctica. Léela como referencia de planeación, no como un compromiso de CFE: los plazos varían mucho según la zona, el nivel de tensión y si se requieren obras de refuerzo. Los rangos no son aditivos de forma mecánica —varias etapas pueden traslaparse—, pero sí dan la magnitud del esfuerzo total.
| Etapa | Rango típico | Qué la alarga |
|---|---|---|
| 1 · Preparación y solicitud | 2–6 semanas | Documentos del predio desactualizados; demanda aún sin dimensionar; ingeniería de carga incompleta. |
| 2 · Respuesta de CFE / oficio de factibilidad | 4–12 semanas | Expediente incompleto (cada rechazo reinicia ~2–4 semanas); oficina regional saturada; zona sin holgura. |
| 3 · AID y estudios de impacto | 6–16 semanas | Ingeniería sin historial regional (observaciones múltiples); complejidad de la red; rondas de re-revisión. |
| 4 · Obras de refuerzo (si aplican) | +6–12 meses | Cola de programación de CFE; equipo de largo plazo de entrega (transformadores, tableros). |
| 5 · Carta de aprobación y contrato de interconexión | 4–12 semanas | Revisión legal interna lenta; negociación de condiciones y penalizaciones. |
| 6 · Ingeniería, procura y obra del usuario | 4–24 meses | Procura tardía de equipo de largo plazo; nivel de tensión (alta tensión alarga); alcance de la subestación. |
| 7 · Pruebas, medición y energización | 2–6 semanas | Agenda de pruebas con CFE; observaciones de última hora en inspección. |
| Total de extremo a extremo | 8–24 meses | El extremo largo casi siempre lo marcan las obras de refuerzo y la procura de equipo. |
Qué dispara los retrasos (en orden de impacto)
Si ordenamos por cuánto mueven realmente la fecha de energización, los disparadores de retraso son estos:
- Obras de refuerzo en red CFE. El factor número uno. Cuando el AID exige ampliar una subestación o un alimentador, el proyecto entra en la cola de programación de CFE y puede sumar de 6 a 12 meses que no se negocian con seguimiento.
- Disponibilidad de equipo de largo plazo de entrega. Transformadores de potencia, tableros y interruptores con plazos de fabricación extendidos. Si la procura arranca tarde, se vuelve el cuello de botella de toda la obra.
- Documentación incompleta o desactualizada. Cada rechazo del expediente cuesta 2–4 semanas y reinicia el reloj de la respuesta de CFE. Barato de evitar, caro de sufrir.
- AID con observaciones múltiples. Ingeniería sin experiencia regional dispara rondas de corrección que estiran una etapa de 6 semanas al doble o más.
- Cambios de proyecto a medio camino. Mover la demanda final, la ubicación del switch principal o la fecha de arranque puede invalidar un AID ya aprobado y obligar a repetir etapas, con 2–4 meses por repetición.
- Temporada y carga de la oficina regional. Cierres de año, periodos vacacionales y picos de trabajo en la oficina CFE estiran los tiempos de revisión de forma difícil de controlar.
Cómo comprimir el cronograma sin atajos
No hay forma legítima de "acelerar" a CFE, pero sí de evitar que el proyecto coleccione los retrasos de la lista anterior. Las prácticas que más recortan el calendario real son:
- Anticipar con una pre-evaluación de capacidad. Un Energy Capacity Readiness Assessment antes del oficio formal te dice si el punto tiene capacidad o si vas directo a obras de refuerzo. Evita meses gastados en trámites en puntos donde estructuralmente no había holgura.
- Paralelizar en lugar de encadenar. El error caro es tratar las siete etapas como una fila india. La ingeniería de detalle, la revisión legal del contrato y, sobre todo, la cotización de equipo de largo plazo pueden avanzar en paralelo a la revisión de CFE, no después de ella.
- Iniciar la procura temprano. Reservar y cotizar el equipo de largo plazo de entrega en cuanto el AID confirma el alcance —sin esperar al contrato firmado— suele ser la decisión que más meses ahorra, porque ataca el cuello de botella número dos.
- Cerrar el alcance técnico antes de iniciar. Entrar con ingeniería conceptual completa, no preliminar, para que ningún cambio posterior invalide el AID. Lo que se "ahorra" empezando con el alcance abierto se paga multiplicado en repeticiones.
- Documentación del predio al día desde la Etapa 1. Escrituras, planos sellados y RFC validado antes de ingresar, no a medias.
- Acompañamiento con historial CFE y seguimiento semanal. Un equipo que conoce a la oficina regional y le da seguimiento semanal al expediente recorre el trámite con menos rebotes. Los expedientes con seguimiento avanzan; los abandonados se quedan en una bandeja.
Como referencia, el costo de un acompañamiento especializado suele ubicarse entre el 2% y el 5% del CAPEX eléctrico del proyecto, y se compensa rápido con los meses ahorrados y las observaciones evitadas — especialmente en plantas con demanda mayor a 2 MW, expansiones que disparan ampliación de subestación, casos con oficio condicionado o no factible, y zonas con saturación conocida como el Bajío, Nuevo León y Coahuila.
El trámite de factibilidad CFE no se va a volver más rápido por sí solo, y en 2026 sigue sin existir un plazo único que CFE comprometa: lo realista es planear con un rango de 8 a 24 meses de extremo a extremo y entender que la barra se va al extremo largo, casi siempre, por dos cosas —las obras de refuerzo que dispara el AID y la procura de equipo de largo plazo de entrega—. Las etapas administrativas se miden en semanas; las físicas, en meses. La buena noticia para tu junta de proyecto es que la mayor parte del tiempo perdible se puede evitar: anticipando la capacidad, paralelizando lo que no tiene que ir en serie, iniciando la procura temprano y entrando con el alcance técnico cerrado. CFE marca el ritmo; cómo llegas a ese ritmo todavía depende de ti.